miércoles, 9 de agosto de 2017
Playlist V - Working Class Hero 2
1-Sahara - Songhoy Blues ft. Iggy Pop
2-Mapa Vacío - Los Espíritus
3-Yambu - Santana
4-Los Twangueros - Manuel Galban
5-African Bird - Opa
6-Quiero Llegar - Gustavo Santaolalla
7- No Me Voy a Perder - Los Galápagos
8-Miss Universo - Carca
9-El vuelo 144 - Edelmiro y la galletita
10-Imaginación - Las Diferencias
11-Juntos - David Lebón
12-Beware of Darkness - George Harrison
13-La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie - PEZ
14-Dame tu mejor canción - Pajarito Zaguri
15-I'm the Ocean - Neil Young
16-Smoke of Dreams - Thurston Moore
17-Aventura en el Árbol - Aquelarre
18-Like a Rolling Stone - David Bowie
19-El Mundo Extraño - El Mató a un Policía Motorizado
lunes, 10 de julio de 2017
Playlist IV - Grl Pwr
Paper Planes - M.I.AEsa Mierda - Sara Hebe
Waste of Time - MØ
Big Girls Cry - Sia
Hasta la Raiz - Natalia Lafourcade
Dale Play - Debi Nova
Luchin (Victor Jara) - Ana Tijoux
My Little Alien - Kate Nash
Love on the Brain - Rihanna
Unstoppable - Lianne La Havas
Sirena - Mariana Paraway
Estalacticas - Juana Molina
Dibujo de Rayo - Marina Fages
I Don't Care - Las Kellies
Tiburón - Las Piñas
Danza Animal - Ania
Green Light - Lorde
miércoles, 5 de julio de 2017
Mundana Vol.4: #LibertadAVictoriaAguirre
¿Se acuerdan de Higui?
https://elpapademalcolm.blogspot.com.ar/2017/05/libertadparahigui.html
El pasado 12 de Junio la justicia otorgó la excarcelación extraordinaria (esperará en libertad el juicio oral) a Eva Analía “Higui” De Jesús, la mujer lesbiana de 42 años detenida desde octubre pasado por matar a un hombre al defenderse de un intento de violación, mientras era golpeada por un grupo que la agredía por su orientación sexual. Hasta el ex arquero colombiano René Higuita celebró su libertad y lo expresó en el siguiente tweet:
“Estoy feliz por tu libertad, (estás) donde tienes que estar.
Dios es grande y bondadoso. #HiguiLibre”
Ahora comienza una nueva lucha: conseguir la absolución de Higui. Se defendió de un intento de violación correctiva. Si no se defendía, la iban a asesinar a golpes. Entonces, se trata un caso de legítima defensa. Por eso le corresponde la absolución.
Pero esto no termina acá, hay una "nueva Higui", otra mujer presa injustamente.
La justicia argentina parece no cansarse de ser tan patética.
Victoria Aguirre es acusada de matar a su hija. Pero no hay pruebas que la incriminen, sólo la palabra de su ex pareja, Rolando Lovera. Los peritos determinaron que él era un violento y ella su víctima.
Sin embargo, Victoria todavía puede recibir 35 años de prisión, la pena máxima posible.
Oberá, Misiones, Enero de 2015: Rolando Lovera despertó a su novia, Victoria, que dormía en una de las habitaciones de la arenera donde él trabajaba como sereno. Victoria cargó a Selene, su hija de dos años y medio, Rolando se la había dado envuelta en una frazada y le había pedido que no la vea. Era la hija de ella, no de él. Cuando llegaron Victoria se dio cuenta de que Selene tenía manchas de sangre y tampoco respiraba. Se desesperó. Intentó reanimarla, le pidió a Rolando que las llevara al hospital. Él no quería, pero después accedió. En el camino le ordenó a Victoria lo que debía decir: que se le había caído una computadora encima. Selene entró muerta a la guardia. Los médicos desconfiaron de esa versión, llamaron a la policia y Victoria quedo detenida. La niña tenía un politraumatismo de cráneo y marcas antiguas de violencia en su cuerpo. Victoria se enredó en sus palabras. No pudo decirle a los policías que su novio la había tenido secuestrada durante más de una semana.
Quedó detenida esa noche y luego fue trasladada al penal de Villa Lanús, a pocos kilómetros de la ciudad de Posadas. Lovera se fue del hospital antes de que llegara la patrulla y se entregó a las cuatro de la tarde del día siguiente. Dos años después de la muerte de Selene, empezó el juicio. Victoria podría pasar el resto de su vida en la cárcel. La acusaron de homicidio agravado por el vínculo. A él, de homicidio simple.
Selene tenía retraso madurativo. Hacía poco le habían diagnosticado un cuadro de epilepsia y tomaba anticonvulsivos. Victoria llamó a su pareja y le preguntó si podía acompañarla al médico. Él fue de mala gana. Dijo que por su culpa perdía horas de sueño. Se ofendió tanto que cuando se fue a trabajar esa noche las dejó encerradas con llave. El le prohibió irse. Por ocho días. Le rompió el celular para que no pueda comunicarse con su familia. No la dejaba asistir a clases. Durante las noches se la llevaba al trabajo con él. Le impedía hablar con cualquier persona que se le cruzara y la hacía dormir en el piso.
Lovera la violó unas cuantas veces mientras la mantuvo cautiva. Victoria estaba llena de moretones en la espalda: ponía el cuerpo para recibir los golpes que iban dirigidos a su hija. Aun así no podía evitar que él la empujara, la sacudiera o la quemara con cigarrillos prendidos.
“El que hablaba con nosotros era él. Nos decía que estaba todo bien, que se habían ido de vacaciones a Ituzaingó. No sospechábamos nada”, dijo Claudia, la hermana de Victoria. Lovera publicó estados y subió fotos de Selene en su Facebook. Simulaba que ese viaje existía, como si los tres fueran felices. Los peritos determinaron que Victoria sufría Síndrome de Estocolmo doméstico y que era víctima de violencia de género. De Lovera dijeron que no tenía empatía, ni sentimiento de culpa y que reunía todas las características de un violento. Los únicos testigos que vieron a Victoria en la arenera declararon que casi no tenían trato con ella. Nadie quiso involucrarse. Victoria no fue a un hospital.
“Es muy llamativa la manera de la fiscal cuando interroga a Victoria y del tribunal que no le llama la atención”- dijo Roberto Bondar, el abogado de Victoria.
“Es una crueldad terrible lo que están haciendo. Victoria es tratada de una manera y Loveras de otra. A ella la agrede y a él lo trata como un cristal delicado” - dijo Claudia Aguirre, la hermana de Victoria. El caso de Victoria debe ser juzgado bajo perspectiva de género y el único camino posible para ella es la absolución. Pero su nombre sólo hizo eco en los medios misioneros. Más de dos años presa: complicidad judicial, política y mediática.
#LibertadAVictoriaAguirre YA.
martes, 27 de junio de 2017
martes, 6 de junio de 2017
Reseña "El Mar de Coral" por Alejandro Ruz
EL MAR DE CORAL/Patti Smith
Hay quienes nacen para mito, quienes nacen con un aura especial que los diferencia del resto de los caminantes. Patti Smith es parte de ese selecto grupo de elegidos que supo ser faro de generaciones y lo será por siempre. Madre de mil batallas. Dueña de una impronta que se agiganta con el tiempo. La palabra fue, desde siempre, una de sus grandes armas.Pero existe un texto. Por momentos salvaje y desmedido. Por momentos pequeño y melancólico, que se mide por el pulso de la mano que la escribe. Y hay un fin, un destinatario, un corazón que ya no late y que es la razón de ser de ese llanto ahogado que se vuelve palabra. El mar de coral es el modo que Smith encontró para reflejar el intenso vínculo que sostuvo con David Mapplethorpe, que falleció en 1989. Esa amistad a prueba de todo, incluso de la muerte.
El mar de coral es una oda. Un homenaje deseado y posible, a ese amigo, compañero y cómplice que se fue. Un último abrazo pedido. Con una poética lúcida y poderosa que desgarra y acaricia sin sobresaltos, que se mueve en los espacios del dolor, Smith construye este relato cargado de nostalgia y anécdotas, y transforma a la memoria en la madre de todas sus banderas.
El mar de coral puede leerse como los fragmentos de un diario íntimo, como pedazos de un recuerdo que no quiere ser olvidado, como esbozos de la fe que se deposita en el amor verdadero. Pero también se lee como una obra que une cada uno de esos pasajes y los totaliza. Un grito desgarrado al sinsentido de la muerte. Y es en ese tránsito de dolor que Smith encuentra refugio en la belleza de la palabra escrita. Algo que se murmura como un mantra caprichoso que intenta desafiar a la muerte, que busca sanar la profunda herida de la ausencia.
La noción del vacío es un fantasma que nos susurra todo el tiempo y nos recuerda de esos nuevos silencios que duelen en la carne. Smith lo sabe y lo plasma de manera bestial en cada línea de este increíble texto. El mar de coral no solo es un gran libro, no es solo un bello adiós, es una buena puerta de entrada al universo de uno de los iconos culturales más grandes de nuestra era.
viernes, 2 de junio de 2017
Mundana Vol.3: #FemicidioEsGenocidio por FACC
El pasado martes 30 de mayo,
120 mujeres pusieron sus cuerpos para dejar un claro mensaje:
120 mujeres pusieron sus cuerpos para dejar un claro mensaje:
el femicidio es genocidio.
Fotos
de Nacho Yuchark para lavaca.org
Esto está pasando: 133 FEMICIDIOS EN LO QUE VA DEL AÑO.
Una orquesta de 12 mujeres toca música de cámara para alertar a los distraídos transeuntes. Las mujeres comienzan a desnudarse. Quedan expuestas al frio, a las miradas, a la interperie. Crean pilas de cuerpos inertes y otros quedan desparramados por la vereda, sin vida. De un megáfono comienza a salir un discurso con fragmentos de tres poesías “Nombremos a todas” de Paula Heredia (Córdoba); “Otro sí digo” de Gabriela Robledo (Córdoba) e “India” de Patricia Karina Vergara Sánchez (México):
“Nombremos a todas:
asesinadas, desaparecidas,
abandonadas, golpeadas,
discriminadas, expulsadas.
Nombremos a todas:
trabajadoras, desempleadas,
enfermas, sanas,
locas, no hay cuerdas.
Nombremos a todas:
vivas y muertas.
Decí mi nombre, el tuyo.
Nombremos a todas
y existiremos siempre.
Formas de matar a una mujer:
Cortarle el cuello: muerte Instantánea.
Encerrada sin agua: muerte entre 3 y 7 días.
Encerrada con agua, pero sin comida: de 15 a 40 días.
Estrangulada: de 1 a 15 minutos
Quemada: 8 minutos
Congelada: entre 90 y 100 minutos
Desangrada: de 3 minutos a 1 hora
Ahogada por gas: 10 minutos
Golpeada con un objeto romo en el parietal: instantáneamente
Acuchillada en el corazón:10 segundos
Demandan expropiar mi cuerpo.
Es legítimo según la ley.
El juez regulará copiosos honorarios.
Se habrá hecho justicia.
Declararán mi placer de interés público.
Hallarán la marca incandescente
de un hierro patriarcal sobre mi espalda.
Me sepultarán bajo sus escuelas, sus iglesias, sus cortes de justicia.
Me quebrarán por no torcer el brazo.
Me violarán gendarmes de todas las tropas.
Apelaré,
esa ley que no tiene vigencia en mi cuerpo,
que me excomulga, me proscribe, me desaparece;
desnuda en el atrio
apelaré,
con los muslos, con el pubis, con los brazos, con las venas, con el cuello,
con las amígdalas, con el iris, con la córnea, con las uñas, con las rodillas…
No.
Apelaré
aunque no se avoque ni escuche mi caso
apelaré con las tetas, con el puño, con los pies,
con las orejas, con las pestañas, con la espalda,
apelaré en presente, en pasado y en futuro
del derecho y del revés
con los dientes, con las pezuñas,
apelaré.
Insisto
en la libertad de decidir sobre mi cuerpo,
en territorio
de quienes realizan leyes
que buscan doblegarme.
Invoco a las diosas
entre los engranes de un patriarcado
que hace miles de años intenta ocultarlas.
Participo en la lucha laboral de un pueblo
ya comerciado y en las manos del patrón.
Conozco la importancia
de la labor contestataria,
cuando en esta patria
se encarcela a quien disiente.
He dado a luz
en una era
que acabó con la esperanza
ya hace tiempo.
Le apuesto a la lucha libertaria
en el reino del televisor.
Soy mujer
en un tiempo
en que el femicidio
nos quiere volver desechables.
Por supuesto,
dicen que estoy loca,
extremadamente loca.
Que soy rara, que me he vuelto extraña.
que no tengo lugar en el mundo.
Entonces, no me queda de otra:
Tengo que señalar el desprecio,
que elegir sobre mi vida,
que inventar la fe para dársela a mi hija,
que escribir por la libertad a las presas políticas.
que denunciar al Imperio,
que amar mi cuerpo,
que apagar el televisor,
que mostrar mis bolsillos,
que buscar justicia para las mías,
que demandar castigo a los asesinos.
Es por todo ello,
que no tengo más remedio
que darles la mala noticia
a las buenas y tranquilas conciencias:
estoy aquí
exigiendo a gritos
la parte que me corresponde del mundo.
Y no voy a callarme la boca, ni a desaparecer.
Nombremos a todas:
asesinadas, desaparecidas,
abandonadas, golpeadas,
discriminadas, expulsadas.
Nombremos a todas:
trabajadoras, desempleadas,
enfermas, sanas,
locas, no hay cuerdas.
Nombremos a todas:
vivas y muertas.
Decí mi nombre, el tuyo.
Nombremos a todas
y existiremos siempre”.
Fotos
de Nacho Yuchark para lavaca.org
El final es silencio, y un aplauso.
Las mujeres lloran.
Algunos hombres también.
120 mujeres desnudas en pleno centro.
120 artistas.
El arte es vanguardia, sino no es arte.
En este mundo insensible y virtual, poco y nada tardaron en aparecer esas personas que nunca entienden nada, las que limitadas y reprimidas, odian lo que tanto anhelan:
Expresión y Libertad.
¿Por qué tanto miedo al desnudo? ¿Qué es lo que no quieren ver? Gracias FACC por este nuevo hecho artístico y de conciencia colectiva.
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Mañana, sábado 3 de Junio, se va a realizar una nueva marcha contra la violencia machista organizada por el colectivo Ni Una Menos frente al Congreso de la Nación. Una vez más, las mujeres saldrán a las calles para denunciar que el Estado es responsable y continúa haciendo oídos sordos a los reclamos y ha naturalizado la violencia de género sin asumir la complejidad del problema.
miércoles, 24 de mayo de 2017
Reseña "Las tierras Arrasadas" por Alejandro Ruz
Las tierras arrasadas./Emiliano Mongue.
Narrar la tragedia.
“No escuchábamos ya
nada. Hasta creímos que nos
iban a dejar ahí para
siempre. Ahí tirados en el suelo,
sobre el fierro caliente,
boca abajo. Así estuvimos, acabándonos el aire.
Esperando lo que fuera”.
Narrar la tragedia sin
caer en lugares comunes es un ejercicio del que no siempre se sale
airoso. Sin embargo, la prosa de Emiliano Mongue da sobradas pruebas
de tener los elementos y el talento necesarios para abordarlo.
Cargada de una potencia que por momentos roza lo sublime, esta pieza
de relojería es una de las mayores joyas literarias de 2016.
Y es que Mongue ha puesto
la mirada en esas historias que parecen no ser vistas. Historias
negadas y escondidas detrás del velo de una sociedad caníbal. Pone
el foco en lugares incómodos. Va como un cronista, detrás de esos
testimonios que nos hablan de otros mundos, donde los muros se han
convertido, en los quijotescos molinos del nuevo siglo. Por eso
impresiona con este relato crudo y siniestro. Donde el devenir de
quienes la transitan está impregnado en cada línea de esta
increíble novela.
Y es que la potencia
narrativa que Emiliano Mongue utiliza, nos obliga a la reflexión, no
solo de la cruda historia que relata, también nos envuelve en un
ejercicio de la lengua de la que sale victorioso. Sabe que decir,
sabe cómo hacerlo y como conseguir que el lector se vea inmerso en
un texto construido magistralmente. Logra involucrarnos con ese
paisaje hostil que nos habla de batallas imposibles, y de cómo ese
paisaje se vuelve un protagonista activo, un testigo privilegiado del
pánico de los rostros que huyen de un destino difícil, sin saber,
que pronto serán presas de un futuro devastador.
La tragedia siempre es
gris parece decirnos Mongue desde sus tierras arrasadas, y es que en
el universo de seres que la habitan, la miseria es mucho más que un
lenguaje en común. Y a su modo, todos resultan ser víctimas de sus
contextos. Todos ellos arrastran consigo la carga de una pesada cruz
que los obliga a involucrarse con la parte negada de la historia.
Pero hay una historia que
contar. En la profundidad de la noche. En el silencio espeso de la
selva se inicia la tragedia. Los reflectores se encienden y dejan
paralizados a ese grupo de inmigrantes que no son más que una
avanzada de almas penando. Ese es el inicio. Pronto serán presas de
sus captores. Pronto serán reducidas a simple mercadería. Pronto
sus sueños y esperanzas se verán perdidas. Y la violencia será el
escenario donde todo suceda.
Un
coro de voces que se alternan. Como si de una tragedia griega se
hablase, Emiliano Mongue introduce, en sus Tierras arrasadas,
fragmentos de la Divina comedia y citas de testimonios de
centroamericanos de paso por México y en busca del sueño americano.
Declaraciones de migrantes que fueron víctimas de las mafias que
trafican personas en la frontera entre México y Estados Unidos. Y
desde ahí construye página a página un relato salvaje e hipnótico,
que nunca pierde su potencia lírica ni su fuerza poética,
característica en la obra de Mongue.
Pero en medio de esta
tragedia existe también una historia de amor entre dos marginales,
Epitafio y Estela, responsables de una red de tráfico de personas.
Jefes de una banda de secuestradores, que desbordados por sus propios
fantasmas, arrastran como pueden la cruz de sus destinos. Ellos
esperan en la oscuridad de la selva la llegada de quienes cruzan la
frontera en busca de un destino mejor. Epitafio y Estela no dudan en
deshumanizarlos, en arrasar con sus identidades y su futuro. En
repartir y seleccionar el botín.
Esta novela ganadora del
IX premio de novela Elena Poniatowska, aborda quizá una de la
mayores tragedias del nuevo siglo, la migración desesperada de miles
de desposeídos que corren en pos de un lugar en el mundo, de una
esperanza cada vez más lejana. El retrato de una sociedad que parece
estar en caída libre, y que responde a los mandatos de la selva sin
reparar en las consecuencias, ni las propias, ni las ajenas.
Hoy que el mundo habla de
muros como fronteras, parece más que propicio el abordaje de esta
intensa y brutal novela, en la que Mongue vuelca todo su talento de
narrador. Logra incomodar. Nos habla de una Latinoamérica desigual,
donde el horror, la soledad y la desesperanza parecen ser moneda
corriente. Un relato tan visceral como memorable. Donde los hombres
se desmoronan y las voces parecen olvidarse poco a poco.
Con un estilo notable.
Con un cuidadoso y delicado trabajo narrativo. Con la ficción y la
realidad entremezclándose en cada página, Las tierras arrasadas
logran mostrar con crudeza la cara dura y miserable de nuestra era.
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